El verano está a la vuelta de la esquina. Y con él, las primeras zambullidas en la piscina. El calor ya aprieta, y ha llegado el momento de abrir tu cubierta para piscina y lanzarse al agua. Pero ¡cuidado! Ciertos peligros acechan si no estás lo suficientemente prevenido. Hablamos de ese elemento cuyo uso no sólo es imprescindible para disfrutar al máximo de un buen baño, sino que también debe controlarse y gestionarse de la forma adecuada: el cloro.

¿Qué es el cloro de la piscina?

Se trata de un elemento químico usado tanto en piscinas públicas como privadas, que afecta directamente al pH del agua, para proteger y evitar la propagación de hongos, bacterias o infecciones que pueden proliferar en este tipo de espacios. Se suele encontrar en las tiendas de forma líquida, granulada o en pastillas, dependiendo de las necesidades de la piscina.

A pesar del beneficio higiénico y desinfectante que proporciona, el cloro suele ser el culpable de uno de los problemas más comunes y molestos para los bañistas: la irritación de los ojos.

¿Queréis saber cómo poder evitarlo? ¡A continuación mostramos os varios consejos!

Consejo 1 – Báñate en una piscina donde el cloro esté bien controlado

Hay distintos tipos de cloro, unos más fuertes y otros más débiles, según lo requiera las necesidades de cada piscina. Es de vital importancia controlar la cantidad de cloro que se administra al agua, ya que un déficit o un volumen muy alto de éste puede empeorar las molestias que normalmente suelen ser pasajeras tras el baño.

En el caso de que se vaya a usar una piscina ajena, es muy aconsejable tener la seguridad de que su mantenimiento es constante y correcto, así como saber si la administración realizada del cloro de la piscina es el adecuado.

Consejo 2 – No uses lentillas o lentes de contacto

El uso de lentes de contacto durante el baño está totalmente desaconsejado por los expertos, ya que no sólo provoca una mayor irritación de los ojos, sino que también puede propiciar infecciones oculares.

Consejo 3 – Si notas irritación en los ojos, ¡no te toques!

Restregarse o rascarse en plena irritación de los ojos, puede empeorar la sensación de sequedad del ojo. Aunque te pique, evita restregarte con los dedos ¡es peor remedio que la solución!

Consejo 4 – Protege tus ojos durante el baño

¡Más vale prevenir que curar! Tanto si sólo se va a estar un ratito en el agua, o se va a nadar varias horas seguidas, el mejor remedio para evitar la irritación de los ojos por el cloro de la piscina es usar unas gafas de agua o natación que los aíslen y protejan en todo momento.

Consejo 5 – Lávate o dúchate después del baño

Es muy importante darse una ducha después de haber estado en contacto con este tipo de aguas, para poder eliminar de nuestro cuerpo cualquier rastro de cloro que pueda haber quedado en nuestro rostro, manos o cabello.

Consejo 6 – Evitar el baño en caso de operación en el último mes

Evitar a toda costa el baño en caso de haber sido operado de los ojos en el último mes. Para prevenir un cuadro clínico adverso en una zona operada tan sensible como los ojos, es imprescindible que éstos no entren en contacto con el cloro o con aguas tratadas.

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Si a pesar de haber finalizado el baño aún persiste la sensación de irritación de los ojos por el cloro, se puede recurrir al uso de gotas o solución salina con la que combatir la sequedad de los ojos y humedecer la córnea.

Lo más aconsejable es combinar un buen cloro con el uso de una cubierta para piscina, para protegerla al máximo y conseguir que el agua no se vea afectada por ningún cuerpo extraño que pueda provocar malestares como sequedad en la piel o la molesta irritación de los ojos. Y, ahora sí que sí, ¡al agua pato!