Cuando se deja de utilizar una piscina durante el invierno o durante largas temporadas sin realizar tareas de mantenimiento, el agua empieza a ensuciarse, a perder transparencia y a adquirir un aspecto turbio. En estas condiciones, pueden aparecer algas tanto en el agua como en las paredes, las juntas, el fondo o las baldosas de alrededor.
Por eso, saber cómo quitar el verdín de las paredes de piscina paso a paso es fundamental para recuperar el buen estado del vaso, eliminar el color verde del agua y evitar que el problema vaya a más.
El verdín no es solo una cuestión estética. Las algas se multiplican con rapidez cuando encuentran un entorno favorable, especialmente si:
- El pH del agua no está correctamente ajustado.
- El nivel de cloro o desinfección es insuficiente.
- El sistema de filtración no funciona bien.
- La piscina ha recibido hojas, polvo, barro o residuos.
- Ha pasado mucho tiempo sin limpieza ni mantenimiento.
Cuando alguien se pregunta “tengo el agua de la piscina verde, ¿qué hago?”, la respuesta pasa por actuar de forma ordenada. No basta con añadir productos al agua: primero hay que retirar la suciedad visible, cepillar bien las superficies y revisar el equilibrio químico de la piscina.
Pasos para eliminar el verdín de la piscina
Cuando la piscina tiene verdín, es importante realizar una limpieza completa. Este proceso sirve tanto para quitar el verde de la piscina como para eliminar algas adheridas a paredes, fondo, juntas y zonas cercanas al borde.
Estos son los pasos principales:
- Cepillar las paredes y el fondo.
- Aplicar un tratamiento de cloro.
- Ajustar el pH del agua.
- Utilizar floculante si el agua está muy turbia.
- Añadir alguicida si quedan restos resistentes.
- Revisar el filtro y comprobar de nuevo el agua.
Lo primero que se debe hacer es limpiar el área afectada con un cepillo especial para piscinas. Conviene realizar movimientos enérgicos sobre las paredes, el fondo, las esquinas y las zonas menos accesibles, ya que suelen ser los puntos donde las algas se acumulan con mayor facilidad.
Es recomendable empezar por las partes difíciles porque, a medida que se cepilla, el agua se enturbia y resulta más complicado ver dónde queda suciedad. Al desprender las algas de la superficie, los productos desinfectantes podrán actuar con mayor eficacia.
También conviene prestar atención a las baldosas de alrededor de la piscina, especialmente si presentan manchas verdes, restos de humedad o acumulación de suciedad. Para limpiar estas zonas, se debe utilizar un cepillo adecuado y productos compatibles con el material del pavimento, evitando soluciones agresivas que puedan deteriorar la superficie.
Después de esta primera limpieza, hay que realizar un tratamiento de cloro. El cloro ayuda a neutralizar la materia orgánica presente en el agua y es especialmente necesario después de periodos de lluvias intensas, tras un uso elevado de la piscina o cuando el mantenimiento ha sido insuficiente durante semanas.
En este punto es imprescindible seguir siempre las instrucciones del fabricante para calcular la cantidad adecuada y aplicar el producto de forma segura.
Cómo quitar el agua verde de una piscina
Si el problema no está solo en las paredes, sino también en el agua, es necesario comprobar los parámetros principales. Una piscina con agua verde suele indicar presencia de algas, falta de desinfección o desequilibrio químico.
El siguiente paso consiste en ajustar el pH del agua. Un pH desequilibrado puede favorecer la aparición de algas y reducir la eficacia de los productos de limpieza y desinfección.
Para comprobarlo, se debe utilizar un kit de análisis y corregir los valores si no se encuentran dentro del rango adecuado. Mantener el pH y el cloro en niveles correctos es clave para que el tratamiento funcione y para que el agua vuelva a estar en buenas condiciones.
En piscinas con cloración salina también pueden aparecer algas. Aunque muchas personas piensan que las algas en una piscina de sal no deberían producirse, pueden surgir si la desinfección no es suficiente, si el equipo no trabaja correctamente o si el agua no está bien equilibrada. En estos casos, también es necesario cepillar, revisar parámetros y aplicar el tratamiento adecuado.
Una vez cepilladas las paredes y ajustados los parámetros básicos del agua, puede ser necesario utilizar un floculante. Este producto ayuda a agrupar las partículas y restos de algas para que se depositen en el fondo de la piscina y puedan retirarse con mayor facilidad.
Tras aplicarlo, conviene:
- Dejar circular el agua durante unas horas.
- Permitir que el producto actúe durante la noche.
- Retirar los sedimentos con un aspirador.
- Trabajar lentamente para no levantar de nuevo la suciedad acumulada.
Este paso es especialmente útil cuando se busca quitar el agua verde de una piscina y recuperar la transparencia después de una proliferación importante de algas.
Uso de alguicida y revisión del sistema de filtración
Si después de cepillar, ajustar el pH, aplicar cloro y utilizar floculante todavía quedan restos de verdín adheridos a las paredes o al fondo, será necesario utilizar un alguicida.
Este producto actúa de forma específica contra las algas que no han desaparecido con los pasos anteriores. Tras añadirlo, se recomienda volver a cepillar la piscina para desprender los restos más resistentes y facilitar que el sistema de filtración los elimine.
Como siempre, deben respetarse las dosis y recomendaciones indicadas por el fabricante. Aplicar más producto del necesario no garantiza mejores resultados y puede alterar el equilibrio del agua.
El último paso es comprobar el estado del filtro. Con el paso del tiempo, el filtro puede acumular suciedad, perder eficacia o deteriorarse. Por eso, es importante limpiarlo y revisar si funciona correctamente.
Si el sistema de filtración no trabaja bien, el problema puede repetirse aunque se haya realizado una limpieza profunda. Además, tras el tratamiento, se debe analizar de nuevo el agua para confirmar que está equilibrada y que mantiene un nivel adecuado de desinfección.
Para evitar que el verdín vuelva a aparecer, conviene mantener una rutina básica:
- Revisar periódicamente el pH y el cloro.
- Cepillar paredes, fondo y esquinas.
- Limpiar las baldosas y zonas cercanas al borde.
- Retirar hojas, polvo y residuos.
- Comprobar el estado del filtro.
- Mantener una filtración adecuada.
- Proteger la piscina cuando no se utilice.
Seguir estos pasos ayuda a quitar el verdín de la piscina, recuperar un agua más limpia y conservar las paredes en mejores condiciones antes de la temporada de baño.
Además, instalar una cubierta de piscina contribuye a proteger el agua frente a hojas, polvo, lluvia y otros residuos que favorecen la suciedad y el desarrollo de algas. En Cupoola ofrecemos diferentes opciones para tapar la piscina y ayudar a mantenerla protegida durante más tiempo, reduciendo la exposición exterior y facilitando su mantenimiento.