Disponer de una piscina privada exige realizar un gasto de agua considerable a lo largo del año. No es cuestión solamente de llenar su vaso una vez construida, ya que algunos factores como la evaporación natural o problemas relacionados con el mantenimiento pueden provocar pérdidas que obliguen a una reposición. Colocar cubiertas de piscina es una solución interesante que contribuye considerablemente a reducir el gasto, lo que se traduce en un ahorro económico importante.

Sin duda es la opción más eficaz e interesante, aunque no la única. Poniendo en marcha una serie de buenas prácticas se puede llegar a gastar menos agua para que la piscina mantenga las condiciones idóneas para su uso.

¿Qué beneficios aportan las cubiertas de piscina?

La evaporación es un fenómeno natural que provoca que se pierdan muchos litros de agua, principalmente en épocas en las que el sol aprieta y las temperaturas son elevadas. Nada puede hacerse para evitar este efecto, pero sí para disminuir su impacto negativo en la medida de lo posible. Colocar cubiertas de piscina es la respuesta.

Eso hará que cuando no esté en uso el agua no se evapore ni tampoco acumule suciedad en el fondo y la superficie, lo que obligaría a extremar las labores de mantenimiento. Aunque pueda parecer insignificante, el elevado calor puede llegar a hacer que se pierdan varios centímetros del nivel del agua en los meses de verano.

Estas cubiertas, asimismo, favorecen que el agua se mantenga unos grados más fría, lo cual agradecerán los bañistas sobre todo en la etapa estival, en la que el sofocante calor hace mella y refrescarse en la piscina es un verdadero lujo. Al no darle directamente el sol, el líquido elemento no se calienta como sí sucede cuando las instalaciones permanecen al descubierto.

Buenas prácticas a la hora de efectuar el mantenimiento de la piscina

Es cierto que la mayor parte del agua que se pierde de una piscina se debe a la evaporación, pero no es la única causa. Esto se produce también cuando se ponen en marcha labores de mantenimiento. Por eso, realizar la limpieza de manera adecuada es una garantía para evitar este problema que no solo afecta al bolsillo, sino también al medio ambiente.

– Evitar situar la válvula del filtro de los limpiafondos manuales o hidráulicos en modo vaciado. Siempre hay que colocarlos en filtración, salvo que la suciedad acumulada en el fondo sea excesiva. Los eléctricos son los más recomendables, ya que funcionan de manera autónoma con su propio sistema de filtrado.

– Colocar un prefiltro ciclónico puede contribuir a reducir el consumo de agua en un 50 por ciento al lavar el filtro. Este aparato hace que se acumule menos suciedad y por lo tanto haya que limpiarlo menos veces.

– No se debe abusar del contralavado o los tratamientos de choque. Un mantenimiento inadecuado conduce a que haya que tomar estas medidas drásticas para recuperar el estado óptimo de la piscina, lo que genera un gasto de agua excesivo.

– Detectar y reparar las pérdidas de agua. Puede parecer obvio, pero lo cierto es que es otro de los motivos más habituales por los que suele perderse el agua de las piscinas. Las grietas conviene repararlas, para lo cual es recomendable realizar inspecciones periódicas y, en caso de sospecha, contactar con profesionales.

Con un mantenimiento adecuado y periódico, un uso responsable y la colocación de cubiertas de piscina se puede llegar a reducir las pérdidas de agua en un porcentaje considerable. Una cuestión importante no solamente en el aspecto económico, sino también en lo relativo a la sostenibilidad. Estos con nuestros consejos para reducir el gasto del agua de la piscina, ya que, recuerda, el agua es un bien muy necesario que hay que cuidar y no debe ser derrochado.